LIMINAL SPACES ZER0

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INTRODUCCIÓN

Desde que empecé al iniciar el semestre la idea ha ido cambiando hacia un estado más definido y coherente: fui descartando ideas que no me interesaban tanto, y añadiendo conceptos que me pareció que potenciaban el conjunto que estaba creando. Finalmente mi proyecto trata sobre no estar ni en un sitio ni en otro, sobre el espacio intermedio, lo liminal. Viniendo del interés que me generaba explorar el camino del atardecer a la noche; el momento en que las luces de la calle empiezan a encenderse, partiendo de una idea completamente visual o sensorial empecé a leer sobre el concepto de liminalidad, y ver como éste describe realmente todo lo que nos rodea: las cosas siempre se encuentran en un estado de tránsito, de un sitio a otro, entre medio de su nacimiento y su muerte; apunto de aparecer para después irse; estar esperando a alguna cosa, a que llegue algo y ver que cuando llega empieza otra... Existen como pequeños puntos de colisión entre las circunstancias que vivimos a diario, y es ahí donde me gustaría pararme. Porque es un momento de reflexión, de pausa momentánea en la que la realización de algo esperado o transitado se cumple, y empieza otra cosa. Cero trata pues del momento en que se transita de una cosa a otra; la liminalidad del terminar y estar a punto de empezar de nuevo. Con el conjunto de 28 fotografías he querido entonces crear dípticos que mantengan relaciones formales sugerentes que evoquen la sensación de paso.

PROYECTO

Dichas fotografías montadas en dípticos hablan entonces de algo intangible, metafísico, y refuerzan lo representado mediante la unión o la confrontación de las dos. En ese sentido, el punto intermedio entre ellas sería el “0” absoluto, donde sale a relucir el reino del espíritu o de la mente, tal y como referencia Slavoj Zizek en su charla Down with Ideology, hablando del “I would prefer not to”, a Hegel, que habla en su libro, The Phenomenology of Spirit, de las fases de la mente, la percepción y el entendimiento; la ambigüedad de cómo se percibe la negación de la cosa y que está a la vez forma parte, realmente, de la cosa de la que se está hablando, y cómo del paso del ser algo a no serlo; en ese tramo liminal en el que la cosa que es y no es, son lo mismo, se encuentra el 0 absoluto. Los momentos de transición completamente intermedios en el espacio-tiempo son realmente los puntos en que la noción (o el peso o lejanía) que se percibe de lo que ya ha sucedido y lo que está por suceder, es armoniosa y por tanto se produce un vacío momentáneo, casi meditativo, de tranquilidad, o de fuerza 0, como digo. Haciendo referencia, a continuación, a un pequeño artículo escrito por Mika Kobayashi sobre algunas artistas japonesas emergentes, en el que relaciona el concepto de “Ma (間)” con el trabajo de las fotógrafas. Habla de este concepto cuya definición remite al concepto de liminalidad, y que en el arte japonés es sumamente recurrente: el espacio negativo, referenciando al espacio intermedio entre un principio y un fin; un espacio que no tiene porque ser existente, sino más bien metafórico o perceptual, un espacio vacío que da paso a la reflexión, contemplación o interpretación de las cosas. Haciendo referencia a esto último, Todas las pantallas oscuras de Soy Cámara, escrito y dirigido por Albert Alcoz y Alexandra Laudo habla de cómo la mitad del total de frames de una película proyectada es oscuridad, dado que realmente lo que produce el efecto de movimiento en las imágenes es el obturador; ese momento negativo en el que hay vacío, y que sin él no sería posible ir de un momento a otro, de una cosa a otra o de un lugar a otro, así como la persistencia de la retina. En los objetos precinematográficos esto se observa de forma clara, pues se puede ver como las imágenes que conforman por ejemplo, un zootropo o un taumatropo, son separadas siempre por un punto intermedio vacío, donde claramente no se verá nada. Me parece sugerente la relación que se establece entre esto que comento y mi interpretación de lo que habla Zizek en su charla. En mi proyecto muestro como ese espacio vacío realmente no está vacío de contenido, sino que es más bien una fisura conceptual que da paso a una especie de refugio contemplativo en el que, gracias a su existencia se observa la continuidad de las cosas desde una pausa momentánea. Todo esto dado en la contraposición dicotómica de los conceptos y sus contrarios, o como sería en este caso, en la simultaneidad de dos imágenes. Otra relación que he encontrado con todo esto es la idea de la iluminación en el budismo, (que ya conocía pero reencontré como Satori leyendo sobre el Ma) en la que, de forma muy resumida, se desvela o se entiende claramente que el presente es lo único que existe, y que por lo tanto, es ahí donde nace todo, tanto hacia delante como hacia atrás, es el punto de partida, o como lo relaciono yo, el punto de intérvalo. Aunque esta relación la encontré más hacia el final, y no pude desarrollarla, creo que con lo que digo se puede recurrir a ella; como que el trabajo lo sugiere en cierta medida también. Las fotografías unidas de esta forma (en dípticos) en vez de evocar la sensación de espacio de pausa o de vacío evidenciando el espacio intermedio entre fotografías (plasmación del espacio-tiempo) mediante un espacio existente, tratan de concentrar en la unión entre las imágenes, ese vacío conceptual /perceptual de choque entre dos momentos, provocado por la conjunción de dos eventos fotografiados. Creo que la idea de juntar las imágenes a sangre funciona porque al final, todo es un continuo espacio tiempo, no hay un espacio vacío real, neutro, independiente de todo lo demás, pero sí que existe un vacío perceptual, como vengo diciendo, en nuestro espíritu, que entre la sucesión de eventos, se encuentra en ese estado 0. Todas estas fotografías han sido han sido hechas con la idea de, no transmitir el momento y lugar con una representación descriptiva, sino con la intención de sugerir sonidos, ritmos, texturas, etc. algo que remita realmente a la memoria de algo vivido, a la sensación de haberlo vivido; como un momento vivido de forma puramente sensorial; eso define entonces, la estética del trabajo.